Archive for 12/03/10

DÍA DE LA MACETA

marzo 12, 2010

Buenos días, hoy quiero compartir esta iniciativa que me hace llegar Miguel Ángel Viciana, Profesor del Instituto Cerro de los Infantes (Pinos Puente, Granada), quién durante años fue mi profesor e incluso mi tutor y al que le debo mucho. No fueron en vano sus esfuerzos y, en gran parte, soy quién soy gracias a él.

Desde dicho instituto, quieren que las plantas vuelvan a las ciudades. Por ello proponen que el 22 de abril sea, además del día de la Tierra, el Día de la Maceta.

Poniendo plantas en nuestras casas combatimos el cambio climático. Las plantas respiran dióxido de carbono, causante principal del efecto invernadero y del cambio climático, y emiten oxígeno.

El 22 de abril, día de la Maceta, regala e intercambia plantas porque purifican el aire, porque son bellas y porque son el símbolo perfecto de la amistad y del amor verdadero.

Visita su bonita página web http://www.fabricasdeoxigeno.com/

Y apúntate a esta campaña en diadelamaceta@gmail.com

 

ZANAHORIAS, HUEVOS Y CAFÉ

marzo 12, 2010

La hija se quejaba con su padre acerca de su vida y de como las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte.

Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una de las ollas colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

Su hija esperó impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego, sacó las zanahorias y las colocó en un tazón, sacó los huevos y los colocó en otro plato y finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo: “Querida hija, ¿qué ves?”

-”Zanahorias, huevos y café”, fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera y tras sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Después le pidió que probara el café, a lo que ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: -”¿Qué significa esto, padre?” Él entonces le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: el agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte y dura, pero después de pasar por el agua hirviendo, se había vuelto débil y fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo, eran únicos; después de estar en el agua hirviendo, habían cambiado al agua.

– “¿Cuál eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?”

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